En un movimiento clave para el ecosistema empresarial del estado, el Tecnológico de Monterrey campus Puebla y la Asociación Mexicana de Mujeres Jefas de Empresa (AMMJE) han formalizado una alianza estratégica. Este convenio no sólo busca fortalecer el liderazgo de las mujeres en los negocios, sino también proyectar a la región como un referente de desarrollo inclusivo.
El acuerdo surge como una respuesta directa a las persistentes brechas de representación de género en los altos mandos, estableciendo mecanismos concretos de colaboración académica y profesional.
Educación y Visibilidad: Los ejes del cambio
En este sentido, la rectora Viviana Ortiz enfatizó que el rol de la mujer es vital para el sostenimiento de la economía y el tejido social. Según Ortiz, es imperativo generar espacios que reconozcan formalmente esta contribución.
Por su parte, Mariana Mejía Faisal, presidenta de AMMJE, recordó que las empresarias mexicanas ya lideran sectores diversos, generando miles de empleos y demostrando una capacidad de gestión resiliente.
“Las mujeres han consolidado empresas que son pilares del desarrollo. Este convenio es el puente que necesitaban para escalar su impacto a través de la formación de alto nivel”, señaló Mejía Faisal.
Beneficios clave para las empresarias
El convenio está diseñado para ser práctico y de impacto inmediato. Entre los puntos más destacados se encuentran:
Formación de élite: Acceso preferencial a programas de maestrías y posgrados para las afiliadas.
Mentoría inversa: Espacios de intercambio de experiencias entre empresarias consolidadas y estudiantes del Tec de Monterrey.
Proyección institucional: Mayor visibilidad para las marcas y proyectos liderados por las socias de AMMJE en la plataforma académica.
Un músculo empresarial de 60 años
Con más de 5 mil afiliadas a nivel nacional y una trayectoria de seis décadas, AMMJE se ha centrado en pilares de tecnología e innovación. En el capítulo Puebla, el beneficio llegará directamente a más de 80 mujeres activas que hoy lideran unidades de negocio en el estado.
La integración entre la educación superior y el sector empresarial femenino no es solo una cuestión de equidad; es una estrategia de competitividad regional. Al dotar a las emprendedoras de herramientas tecnológicas y estratégicas, Puebla se encamina a una economía más robusta y diversificada.

